Entrevista: embajador Harold Agyeman, presidente del tercer comité preparatorio para la Conferencia de Revisión del TNP
- Dario D'Atri
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- 29 abr 2025
- 5 Min. de lectura

Por John Mecklin | 24 de abril de 2025
(Publicada originalmente en The Bulletin of the Atomic Scientists. Versión original)
Aunque las noticias se centran en los aranceles, deportaciones e insultos del presidente Trump, las armas nucleares han vuelto a ocupar cierto espacio en la atención pública. Estados Unidos e Irán han iniciado nuevas conversaciones sobre el programa nuclear iraní. Paralelamente, Estados Unidos y Rusia continúan negociando —hasta ahora sin resultados concluyentes— para poner fin a la guerra en Ucrania y revitalizar el diálogo sobre control de armamento, en vista de la expiración del tratado New START prevista para el próximo año.
Mientras tanto, el proceso mediante el cual los Estados gestionan el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP) —un instrumento internacional notablemente eficaz en el control de la proliferación nuclear— transcurre en gran medida fuera del foco de los medios de comunicación generalistas. Los Estados Parte han estado trabajando en la preparación de la Conferencia de Revisión del TNP programada para el próximo año, a través de una serie de reuniones del comité preparatorio, de las cuales la tercera comienza el 28 de abril. En vísperas de dicha reunión, conversé con el embajador Harold Agyeman, de Ghana, presidente de este tercer comité preparatorio. A continuación, se presenta la transcripción de nuestra conversación, editada ligeramente para mejorar su legibilidad.
John Mecklin: Es probable que los expertos en política internacional estén familiarizados con usted y con el proceso del TNP. Sin embargo, el Bulletin cuenta con 600.000 lectores mensuales, muchos de los cuales quizás no lo estén. ¿Podría comenzar explicando el proceso del comité preparatorio y su papel en esta tercera reunión entre las conferencias de revisión?
Harold Agyeman: Muchas gracias, John, y agradezco la oportunidad de esta entrevista.
El Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP) fue negociado y acordado en 1967, y entró en vigor en 1970. Fue concebido esencialmente para detener la proliferación de armas nucleares, revertir la tendencia hacia la nuclearización y promover el uso pacífico de la energía nuclear.
De acuerdo con sus disposiciones, el TNP prevé la celebración de una Conferencia de Revisión cada cinco años, en la cual los Estados Parte revisan el funcionamiento del tratado y formulan recomendaciones para el futuro.
En 1995, durante la Conferencia de Revisión y Extensión del TNP, se decidió su prórroga indefinida, estableciéndose también un mecanismo de reuniones preparatorias antes de cada conferencia de revisión. De las tres reuniones preparatorias previstas para el próximo ciclo, tengo el honor de presidir la tercera, que antecede a la Conferencia de Revisión de 2026.
Mecklin: Supongo que, en general, el objetivo es producir un informe de consenso que se presente en la Conferencia de Revisión de 2026. ¿Cree que su comité logrará alcanzar dicho consenso, o es pronto para saberlo?
Agyeman: La tercera y última reunión preparatoria tiene dos mandatos principales. El primero es de carácter procedimental: preparar todos los aspectos formales necesarios para el éxito de la Conferencia de Revisión de 2026. Esto incluye adoptar la agenda provisional, respaldar la designación del presidente de la Conferencia de Revisión, y asignar los temas a los comités principales. Estos asuntos son relativamente más sencillos para lograr consenso y permiten sentar las bases para deliberaciones constructivas.
El segundo mandato consiste en acordar un informe de síntesis del comité preparatorio y formular recomendaciones a la Conferencia de Revisión. Históricamente, alcanzar consenso en este segundo aspecto ha resultado considerablemente más difícil. Sin embargo, un proceso de trabajo constructivo puede proporcionar una base de elementos sobre los cuales los Estados Parte identifiquen áreas de convergencia y divergencia, facilitando así la labor futura.
Mecklin: Respecto a esas áreas de posible convergencia, ¿podría describir brevemente cuáles serán los temas principales de discusión?
Agyeman: El TNP se estructura sobre tres pilares fundamentales: desarme, no proliferación (incluidas las salvaguardias), y el uso pacífico de la energía nuclear.
En relación con el uso pacífico de la energía nuclear, existe un amplio consenso. Los Estados Parte esperan reafirmar el derecho inalienable de los Estados no poseedores de armas nucleares a utilizar la energía nuclear con fines pacíficos.
La Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha avanzado considerablemente en aplicaciones tecnológicas como tratamientos radiológicos, enfermedades zoonóticas, gestión de recursos hídricos y contribuciones a la mitigación del cambio climático, todas ellas fundamentales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. No obstante, será necesario destinar mayores recursos y fortalecer la cooperación internacional en esta área.
Otra área de consenso es el rechazo categórico a la proliferación nuclear. Asimismo, en materia de desarme, existe una expectativa generalizada de que se respeten tanto las obligaciones del TNP como los compromisos adquiridos en conferencias anteriores, como los trece pasos prácticos de 2000 y el plan de acción de 64 puntos de 2010.
Mecklin: Históricamente, el pilar del desarme ha generado tensiones, y últimamente también ha habido cierta fricción entre partidarios del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN) y del TNP. ¿Cómo percibe usted la interacción entre ambos tratados?
Agyeman: Comprendo perfectamente las cuestiones que plantea. El desarme ha sido siempre un tema controvertido, pues los Estados poseedores de armas nucleares sostienen que su arsenal contribuye a la disuasión y a la estabilidad global. Sin embargo, para los Estados no poseedores, esta justificación carece de validez, y sostienen que debe avanzarse decididamente hacia el desarme, tal como estipula el TNP.
Muchos de estos Estados han adherido al TPAN precisamente debido a la percepción de falta de avances. Consideran necesario establecer un marco normativo que rechace categóricamente la existencia y uso de armas nucleares.
Desde mi perspectiva, el TPAN no compite con el TNP, sino que lo complementa. El compromiso de los Estados Parte del TPAN refuerza el régimen de no proliferación y desarme, y contribuye a fortalecer el marco global de seguridad. El TNP sigue siendo la piedra angular del régimen de desarme y no proliferación nuclear, y así lo entendemos la mayoría de los actores internacionales.
Mecklin: Una última pregunta: en las conferencias de revisión más recientes no se logró un documento de consenso, lo que ha sido interpretado como un fracaso. ¿Cree usted que podría considerarse un progreso incluso sin lograr un consenso pleno? ¿Existen mecanismos alternativos?
Agyeman: Confío en que, a diferencia de las conferencias de 2015 y 2022, la de 2026 concluya con un documento de consenso. El concepto de “consenso” ha evolucionado: de un acuerdo amplio se ha pasado en muchos foros multilaterales a interpretarlo casi como unanimidad. No obstante, existen fórmulas intermedias, como permitir que algunos Estados se disocien de determinados párrafos, sin impedir la adopción del documento en su conjunto.
Desde 1995 hemos visto diversas modalidades de documentos de salida, y podría adoptarse un enfoque flexible en 2026, siempre que ello permita reflejar áreas de acuerdo sustantivo. Estoy seguro de que el presidente de la próxima Conferencia de Revisión será muy consciente de esta posibilidad.
Adicionalmente, en 2022 se identificaron elementos comunes para fortalecer el proceso de revisión, y mi expectativa es que podamos formalizar estos avances en 2026.
Cabe señalar que, independientemente de los resultados procesales, las obligaciones sustantivas del TNP —no proliferación y desarme— permanecen vigentes. Si bien un tercer fracaso consecutivo en alcanzar consenso sería preocupante, debemos distinguir entre el proceso de revisión y la validez y continuidad de los compromisos asumidos en el tratado de 1967.










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